sábado, 31 de enero de 2009

De La Dichosa Estación


Si queremos ser justos hay que reconocerle a la oposición popular compostelana todos sus méritos. Pero hasta que estos lleguen, no se nos hace fácil compartir su postura actual oponiéndose al derribo de la estación ferroviaria, aunque pueda entenderse. Se argumenta un supuesto pelotazo urbanístico en los terrenos afectados, pero eso suena a un interesado cambio de vías porque, o se aportan pruebas, o la acusación se queda en fuera de juego. Y aunque tampoco es fácil creerse todo lo que se está prometiendo hacer sobre plano, al menos ya tenemos un beneficio, el de la duda. Y es que lo más opuesto a la lógica es que los populares hagan mejor el papel de jefe de estación que de la oposición.
Lo cierto es que bien pudiera pensarse en alguna integración del edificio en la nueva reurbanización ferroviaria avícola, pero de ahí a plantarse como un paso a nivel sin barrera hay todo un viaducto, porque encontrar oportunidades de modernización como esta, de ser ciertas, es como hallar un guardagujas en un pajar. Pocos como el que esto escribe pueden querer más a la actual estación pero, parafraseando a aquél, uno es amigo del ferrocarril, pero más de Santiago.

domingo, 25 de enero de 2009

Ave, Anxo



Ave, Anxo,

Te escribo a propósito de tu aparición como extra, pero ordinario, en la película de Espartaco. Ya sé que han sido muchos lo que te han criticado por eso pero créeme si no las has visto, que los fotogramas de Soraya en plan “Jungla de Asfalto” no han estado ni la mitad de pendencieros. Y es que si lo que querías es que se hablara de ti y del Bloque lo has conseguido y que otros se lleven los Óscar, que ojalá pudiéramos saber a quién se le ocurrió la gamberrada del peplum, porque tenemos que reconocerle su mérito. Cómo ha molado a los jóvenes.
Pero, ¿sabes una cosa? Dice la tía Ánxela, esa que tú y yo sabemos, la que vende fruta en Abastos, que no le gusta que salgas tanto en la tele, que parece que el Bloque eres tú. Y claro, quien dice el Bloque dice Galicia aunque se escriba Galiza, eso no importa porque lo importante es escribir los renglones rectos. No sé si será verdad y se te esté subiendo la toga púrpura a la cabeza pero has de hacerte ver eso. Claro que sí, porque puedes conseguir que si no gustas a alguien sea esta bendita tierra la que pague el pato. Eso dice la tía Ánxela, ya veremos.
En fin, Anxo, que te acuerdes que Espartaco, además, fue un asesino, ladrón, violador, pirata, traidor al fin, así que cuidadito con lo que haces, no nos llevemos un susto con los títulos de crédito. Y por lo que más quieras, ni se te ocurra ponerte uno de esos taparrabos que usaba Kirk Douglas, ¡por favor!
Cuídate mucho.

Atentamente.

sábado, 24 de enero de 2009

Anxo Quintbama

Cuando Obama ganó sus elecciones se escuchó decir a Anxo Quintana, entre risitas nerviosas, que había llegado el momento de un Obama gallego. Él, por supuesto.
Eran esos días de psicotropía y hermanamiento, de explosión controlada, de saldar viejas cuentas en contabilidades ajenas a que somos tan dados en España. Pero las palabras del líder bloqueiro, claro está, había que entenderlas en el contexto de aquellas fechas pues de tomarlas al pie de la letra acabarían por dejarlo a los pies de los caballos. No siempre en política los paralelismos resultan así de asíntotos, pero se hace fácil en realidad entender a Quintana, el espíritu navideño de sus palabras, y la idea última de que si aquél pudo, todos pueden, y él el primero.
Ahora que acaba de celebrarse la investidura como presidente de Barack a algunos se le viene a la memoria aquella sentencia no recurrida del gatopardismo, el cambiarlo todo para que todo siga igual, idea esta mayoritaria incluso entre los menos idealistas. Como un Papa negro cuando llegue, e incluso si llegara a la presidencia americana una mujer tampoco sería ya una excepción, aunque tenga regla, pues una de las barreras y tal vez la más difícil por ser la primera, ya ha sido echada abajo, la de lo improbable.
Pero no, Obama no parece destinado verse reflejado en las broncosas aguas del Miño ni Quintana es su profeta celta, cada vez menos radical y más libre. Ya ha pisado moqueta con suelas de velcro y la masa oprimida que lideraba ya tiene despacho, más sabios que un niño sin primarias.
Quintana no es esperanza porque ya ha sido catado y ha resultado ser uno más, el tercero por ahora, nada nuevo, más de lo establecido. Se dice que sus afiliados de la hégira americana comienzan a darse de baja en el Bloque por la falta de rigor izquierdista. Ha dado un golpe de mano con los pies y ha cambiado el BNG por el Quintanismo. La piedra de toque para comprobar el obamismo de Anxo podría ser el darle la vuelta y tratar de imaginarnos al Obama oval tratando de articular un discurso del Quintana cuadriculado.

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