viernes, 27 de febrero de 2009

De Elecciones E Impotencias


Si los organizadores de viajes a Portugal lo permiten, el próximo domingo los gallegos irán a las urnas a votar. Mientras, hoy, los Departamentos de Justificación de Resultados Electorales trabajan a destajo los rotos y los descosidos de encuestas aún calientes para que, cuando termine Estudio Estadio, conozcamos al nuevo Presidente, de una o dos cabezas, y sepamos quién se sentará en las carísimas sillas de la discordia. Noche de llantos y alegrías, como los Óscars pero con grelos, horas de cava y tila, de ponerse las pilas unos y las botas la mayoría.
Apenas acaba el Carnaval de las máscaras cuando llega este otro de gráficos por escaños, de arco electoral y flechas y más combinaciones postelectorales que una quiniela sin variantes, tiempo de conjugaciones que alternan futuribles con pretéritos más o menos perfectos. Las urnas hablarán el domingo pero estará por ver quién las escucha, si Feijoo y su equilibrio inestable o Touriño que vende su victoria al peso a un Quintana que ya ha comprobado que el sabor de la moqueta es más dulce que el de sus orígenes. De todo seremos testigos en unas horas y ya el lunes les miraremos adentro para ver las procesiones.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Para Dejar De Fumar Definitivamente (Y Van....)



Casi con la misma periodicidad con que las empresas tabaqueras renuevan sus estilos, formas y colores, surge una nueva idea, un proyecto novedoso para abandonar el hábito del humo y la nicotina. Lo último, un brebaje que combina el té rojo con un fármaco de última generación, esperemos que más bien penúltima, con nombre de princesa ucraniana, la vareniclina. Y todo gracias esto a la labor investigadora de una joven bióloga de la Universidad de Santiago de Compostela, Clara Fernández Querejazu.
La idea, enmarcada en un concurso de proyectos empresariales de dicha universidad, ha sido galardonada junto con otras iniciativas de índoles bien diversas, y en cuanto a su eficacia, según un comunicado oficial de los organizadores, será completa como solución definitiva para quienes, ¡ay!, se decidan a abandonar el tabaco, que es cosa distinta a dejarlo olvidado.
Tal vez lo que más ha sido destacado del invento desenganchante sea la utilización del té rojo, y así se explica que no se trata de un componente específicamente dirigido a la deshabitualización tabaquística, sino que su presencia interesa un doble aspecto eminentemente funcional ya que, por un lado, facilita la ingestión del medicamento de una forma agradable y cotidiana, entiéndase para quienes la degustación del té no se les haga algo cursi y, en segundo lugar y de manera más destacada, las características diuréticas de esta infusión que permite a los adictos a los métodos de desengancharse el controlar aspectos nada secundarios del tratamiento como es el control del peso, una de las excusas estadísticamente más socorridas para quienes rechazan abandonar el vicio. Será en los próximos meses cuando se nos dé cuenta de la viabilidad del potingue, si se comercializará, cómo y donde o si, finalmente, todo esto va a quedarse en humo de pajas.
Y es que, abandonado el cigarrillo, encontrarse con las manos ociosas puede crear una ansiedad tal en el desprevenido aspirante a morirse sano que ha de ocuparlas con lo segundo que pille a tiro, generalmente algo que llevarse a la boca o al gaznate, situación esta que acaba por alojar tripas abajo más cantidad de nutrientes que venenos ocupan silenciosamente los sufridos pulmones que, a fin de cuentas, no se ven. Por mucho que se les oiga quejarse cada mañana al poner el pie izquierdo en suelo en forma de tos con ecos de edificio en demolición.
Otra oportunidad histórica, una más, para arrebatar al cinéfilo humo sus dotes de seducción que antaño flirteaban con la virilidad en el hombre y la rebeldía en la mujer. Aunque, eso sí, también siguen siendo legión los que se niegan abandonar el hábito mientras no lo haga Santiago Carrillo, tal vez la segunda excusa más socorrida para estos casos.
Sea como fuere uno siempre ha pensado que el mejor sistema para abandonar el tabaco es el de los parches, uno o dos convenientemente colocados en la boca cerrada y, oiga, mano de santo.

lunes, 16 de febrero de 2009

Ladrones De Guantes Blancos Y Negros


En la época de i-Pod touch, las capitales de provincias siguen escribiendo su historia con pluma de ganso, pausada, con buenas letras para mejores músicas que son el rasgar su crónica en una hoja áspera y rugosa. En estas ciudades la vida se entiende, mal que bien, y no se sobrentiende como en las grandes metrópolis. Aquí la vida se cocina a fuego lento como un cocido y la única comida rápida que se conoce es el conejo silvestre.
En estas ciudades un visitante llegado del trajín urbano y “moenno” se asombra al ver la complacencia, la confianza que deja los automóviles cargados de objetos valiosos a la vista, las puertas de las casas abiertas y los establecimientos comerciales se protegen con lo que podrían llamarse medidas de inseguridad en sus cristaleras, donde la única sirena de alarma que salta es la del puerto.
En este marco ha ocurrido que una de las calles más comerciales de la vieja Coruña, la calle Real, ha sido testigo estos días de un hecho inaudito, pues rompieron la luna llena de uno de sus establecimientos más señeros, una guantería que abrió sus puertas hace justo ochenta años. Ocho décadas, una tras otra, hasta que la magia se ha roto en su escaparate cuando hecho añicos se precipitó sobre él un ladrón de guante blanco, y negro y de piel. Ochenta años para saber cómo se siente un robo en las propias estanterías. Y con él, la ciudad ha dado un respingo, un mal trago de quien de pronto siente haberse hecho, no mayor, sino anciano de golpe. De golpe de piedra.
Uno recuerda, llegado de otras latitudes donde los amigos de ajenos son bien duchos en la tarea de ampliar sus círculos de amistades, cuando un periódico local abría su portada contando entre escalofríos que a un caballero le hurtaron la cartera. Un carterista, sí, algo que apenas existía en el vocabulario mitológico de quienes habían veraneado en otras costas o pisado el asfalto acelerado de otras urbes.
Ahora, estas ciudades que elaboran sus propios calendarios con partidos del domingo, bautizos distinguidos y arribadas de buques escuelas, se sienten confusas y con razón. Vulnerables, se sentían distinguidas y ahora se miran distintas en su mentalidad de ciudades sacadas, con el wi-fi en sus calles, de las novelas del dieciocho. Se ha despertado como con un trueno que retumba en la noche, como un cañonazo que anunciaba la flota inglesa, donde la pasión de sus gentes acababa con la ley de las escopetas pero considera inimaginable, sucio, una navaja o un escaparate roto.
Ochenta años, ahora, ya no será nada. Han quebrado la luna de los romances para robar unos guantes, una luna siempre llena que ahora es más menguante.

martes, 10 de febrero de 2009

Del Programa ConCiencia


En las ciudades donde bulle la cultura suele ocurrir que no hay suficiente gaseosa para tanto experimento. Es lo que posiblemente han pensado los ciudadanos de Santiago de Compostela al elegir a través del periódico gratuito local SantiagoSiete a la iniciativa universitaria Programa ConCiencia como la mejor Labor Universitaria del pasado año 2008. Y es que existen ciudades que son madrastras para sus hijos, oscuras, silenciosas, encorvadas de tanto mirarse solo el ombligo. Otras, en cambio, dan a luz, la de la razón, figuras y momentos que van más allá de los límites de su boina, que los hacen volar hasta llegar a ser universales con la idea de que su pueblo es solo un punto de apoyo para mover los mundos, cualquiera de ellos.
El Programa ConCiencia nació en el seno de la universidad compostelana en el año 2006 con la finalidad de promover la divulgación científica de la mano de figuras de reconocido prestigio internacional, presentar a la ciudad de Santiago como un foco internacional de pensamiento y, finalmente, servir de puente entre figuras científicas internacionales e investigadores de la propia universidad. Así rezan sus postulados.
La cabeza visible del proyecto es Jorge Mira, profesor de Química Aplicada del centro universitario y divulgador científico en diversos medios de comunicación gallegos, un personaje que por sus maneras y desparpajo, en ocasiones contradictorio, suscita en la juventud cuando menos la simpatía por la ciencia. Alguien que, como se dijo en la entrega del premio, vendría a ser como un “Eduardo Punset gallego”, toda una definición tan gráfica como acertada.
Entre las iniciativas más populares del Programa destaca la creación, en colaboración con el ayuntamiento local, del Premio Fonseca de Divulgación Científica. El pasado año el galardonado fue el célebre físico Stephen Hawking quien viajó hasta Compostela para agradecer el reconocimiento y recoger en persona el premio. Eso sí, después de manifestar y cumplir su voluntad de hacer un pequeño tramo urbano del Camino de Santiago por el empedrado de la ciudad. La visita se convirtió en todo un hito para una tierra convulsa por la guerra de la normalización lingüística pero que parece capaz de alcanzar, que es mayor mérito si cabe, la normalización científica.
Tal vez uno de los aspectos más saludables de la concesión del premio sea que se haya conseguido a través de votación popular en el sentido más estricto. El tirón mediático del profesor Mira ha convertido la sección de ciencias de la universidad en un hervidero de jóvenes que se acercan con curiosidad, ese terreno tan fértil, al laboratorio, al experimento, a la inquietud cultural. Y ello en unas condiciones en que aún sigue habiendo más jefes que indios, más dinero para administración y cargos que para tubos de ensayo. Por eso, al haber podido ser testigo directo del acto de entrega del premio SantiagoSiete a esta iniciativa no puede uno por menos que felicitar la elección. Puede que haya llegado el tiempo de pasar de los inventos del TBO a la vanguardia de la ciencia sin detenernos en las desventuras del profesor Bacterio.

lunes, 9 de febrero de 2009

De La Manifestación En Santiago De Galicia Bilingüe


La distancia más corta entre dos razonamientos es la pedrada. Así lo entendieron los radicales que este domingo trataron de boicotear la manifestación convocada por la plataforma Galicia Bilingüe en Santiago. El número de organizaciones llamadas a reventarla casi superaba al de los congregados con ánimo de lapidar bilingüistas y, según las cuentas oficiales y la impresión visual, casi tocaban a dos policías por boicoteador.

Una de las ventajas de ser radical de fin de semana es que no hay necesidad de cambiar eslóganes ni elaborar pancartas o pasquines nuevos, que los mismos sirven para un roto, el cristal, que para un descosido, el de los agarrones. Así, lo de “bilingüistas, españolistas” fue el lema escogido por los que no quieren que sus paisanos hablen otra cosa que no sea el gallego, el oficial se entiende, que el del rural les suena a chino a la mayoría. Hasta ahí todo correcto, pero lo de lanzar pedradas y litronas dejó en el ambiente un cierto aire troglodita difícilmente comprensible. La policía tuvo entonces que emplearse a fondo para frenar la granizada y no dudaron en golpear a los violentos, blandiendo porras y atizándoles en la cabeza porque ahí es dónde menos riesgo tienen de causar daño a un órgano vital, tan solo sonaría a hueco. Y con tanto golpe acabaron por saltar chispas y piojos mientras los manifestantes dirigían sus pasos inquietos a la plaza de la Quintana, escoltados como un camión de la ONU en Gaza, donde acabaron por reunirse, leer manifiestos, cantar aires de la tierra y soltar globos, mientras continuaban las escaramuzas por las callejuelas de la zona vieja compostelana. Tampoco hubo en esta ocasión guerra de cifras, apenas unas escaramuzas, que informaban de la asistencia de entre tres y cinco mil manifestantes, muchos, pocos, suficientes, pues no está claro cuál debe ser el número de personas que sientas conculcado un derecho fundamental para que su reivindicación sea justa. ¿Una?

Al final, este jaleo que no pasó a menores enturbió el motivo principal de la marcha que, a pesar de lo dicho, no era la defensa del castellano sino el poder elegir la lengua en que hablar y enseñar en las escuelas. Una variante de la libertad y tal vez por eso se despertó el nerviosismo de quienes esa palabra, libertad, les provoca sarpullidos en la conciencia. Y tal vez peor fue que la abultada presencia de miembros del partido popular diera a la marcha un cierto tufillo a derechas mientras que los siniestros, la izquierda se entiende, relucía por su ausencia. Y es que puede que tenga razón el bipartito cuando afirma que en Galicia la lengua no es un problema real, eso es cierto, salvo que lo que quieras emplear el castellano, pues eso es una provocación. Y es que la actitud de la Xunta en este tema ha hecho que el idioma gallego pase de ser patrimonio de todos a convertirse en una connotación política. Sabido es que los animales que distinguen a sus enemigos con la lengua son las serpientes. “Defender la lengua no es delito”, afirmaban los contramanifestantes. No, pero todas, cabría decir.
Mientras todo esto ocurría, la televisión pública gallega en su programa matinal, una especie de Galicia Directo, a la misma hora emitía en vivo imágenes de un concurso canino en Ferrol. Eso sí, a la hora de comenzar la manifestación y el jaleo nos enseñaba cómo se depilaban las axilas. Así, con dos canales

sábado, 31 de enero de 2009

De La Dichosa Estación


Si queremos ser justos hay que reconocerle a la oposición popular compostelana todos sus méritos. Pero hasta que estos lleguen, no se nos hace fácil compartir su postura actual oponiéndose al derribo de la estación ferroviaria, aunque pueda entenderse. Se argumenta un supuesto pelotazo urbanístico en los terrenos afectados, pero eso suena a un interesado cambio de vías porque, o se aportan pruebas, o la acusación se queda en fuera de juego. Y aunque tampoco es fácil creerse todo lo que se está prometiendo hacer sobre plano, al menos ya tenemos un beneficio, el de la duda. Y es que lo más opuesto a la lógica es que los populares hagan mejor el papel de jefe de estación que de la oposición.
Lo cierto es que bien pudiera pensarse en alguna integración del edificio en la nueva reurbanización ferroviaria avícola, pero de ahí a plantarse como un paso a nivel sin barrera hay todo un viaducto, porque encontrar oportunidades de modernización como esta, de ser ciertas, es como hallar un guardagujas en un pajar. Pocos como el que esto escribe pueden querer más a la actual estación pero, parafraseando a aquél, uno es amigo del ferrocarril, pero más de Santiago.

domingo, 25 de enero de 2009

Ave, Anxo



Ave, Anxo,

Te escribo a propósito de tu aparición como extra, pero ordinario, en la película de Espartaco. Ya sé que han sido muchos lo que te han criticado por eso pero créeme si no las has visto, que los fotogramas de Soraya en plan “Jungla de Asfalto” no han estado ni la mitad de pendencieros. Y es que si lo que querías es que se hablara de ti y del Bloque lo has conseguido y que otros se lleven los Óscar, que ojalá pudiéramos saber a quién se le ocurrió la gamberrada del peplum, porque tenemos que reconocerle su mérito. Cómo ha molado a los jóvenes.
Pero, ¿sabes una cosa? Dice la tía Ánxela, esa que tú y yo sabemos, la que vende fruta en Abastos, que no le gusta que salgas tanto en la tele, que parece que el Bloque eres tú. Y claro, quien dice el Bloque dice Galicia aunque se escriba Galiza, eso no importa porque lo importante es escribir los renglones rectos. No sé si será verdad y se te esté subiendo la toga púrpura a la cabeza pero has de hacerte ver eso. Claro que sí, porque puedes conseguir que si no gustas a alguien sea esta bendita tierra la que pague el pato. Eso dice la tía Ánxela, ya veremos.
En fin, Anxo, que te acuerdes que Espartaco, además, fue un asesino, ladrón, violador, pirata, traidor al fin, así que cuidadito con lo que haces, no nos llevemos un susto con los títulos de crédito. Y por lo que más quieras, ni se te ocurra ponerte uno de esos taparrabos que usaba Kirk Douglas, ¡por favor!
Cuídate mucho.

Atentamente.

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